jueves, 30 de octubre de 2008
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El mañana y el mañana y el mañana avanzan a pequeños pasos, de día en día, hasta la última sílaba del tiempo recordable y todos nuestros ayeres han alumbrado a locos el camino hacia el polvo de la muerte. ¡Extínguete, extínguete, fugaz antorcha! La vida no es más que una sombra que pasa, un pobre cómico que se pavonea y agita una hora sobre la escena, y después no se le oye... Un cuento narrado por un idiota con gran aparato, y que nada significa....
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